09.06.06
Viaje a San Sebastián
Salimos la mañana del 2 de junio con dirección a San Sebastián, cuando llegamos nos esperaba un suculento almuerzo, con degustación de “pichos” que hacen las delicias de cualquier amante culinario. Después de pasear por la playa Ondarreta, subimos al Monte Igueldo, donde contemplamos una amplia panorámica de la ciudad, con la maravillosa playa de la Concha como telón de fondo. Al día siguiente nos acercamos al museo Chillida, en el término municipal de Hernani.
Era una mañana cálida y con un sol espléndido. La visita estuvo conducida por una guía de turismo que nos fue explicando paso a paso la maravillosa y fecunda obra de Eduardo Chillida. El museo está situado en un jardín donde están expuestas una gran parte de sus obras, hechas de materiales duros como el hierro, el hormigón o el acero, capaces de resistir el tiempo y las inclemencias de la naturaleza, están concebidas para ser tocadas, para ser disfrutadas en este maravilloso entorno, allí mismo se puede contemplar el caserío de Zabalaga, un edificio del s. XVI, habilitado y diseñado por él como museo, vaciado de lo que sobra, como muchas de sus creaciones. De su amplio yo me quedo con el Chillida hombre, con su pensamiento sobre las personas y las cosas, con su filosofía de vida, “Cuanto más grande es el espacio más pequeños somos; y por tanto más iguales” (E. Chillida), cuando le preguntaron por su fe contesta con este axioma “De la muerte la razón me dice, definitiva; de la razón, la razón me dice, limitada. La razón no llega a saber si la muerte es o no definitiva.
Visitamos distintos pueblos y ciudades: Fuenterrabía, con sus casitas de colores, azules, verdes… y sus balcones llenos de flores, y ya en tierras francesas, Biarritz, lugar de la libertad en otros años, donde muchos españoles acudían a ver las películas que aquí estaban prohibidas, en este emblemático lugar y con acceso a la playa se extiende el hotel du Palais, fundado por Napoleón III y Eugenia de Montijo para residencia de verano y ahora convertido en un maravillos hotel de cinco estrellas, en San Juan de Luz pudimos contemplar la maravillosa iglesia de Saint Jean-Baptiste, única en el mundo por su decoración interior, que cuenta con tres pisos, presididos por una maravillosa balconada.
El último día lo dedicamos a pasear por la ciudad de San Sebastián, su catedral, sus calles y placitas recoletas, ciudad habitable donde las haya, como lo demuestra el carril bici, que se extiende por gran parte de la ciudad; sus calles peatonales, sus gentes… en fin, unos días maravillosos, en los que el buen tiempo y la agradable compañía nos ha acompañado en todo momento.
RSS 2.0 de entradas






