02.05.06
Debate: “Precariedad en el empleo: Contratos basura”
El empleo precario es el empleo que no ofrece al trabajador seguridad alguna sobre su continuidad a medio plazo, aunque pueda prolongarse durante años.
Algunas formas de empleo precario son los contratos hasta fin de obra, que con frecuencia se prorrogan o continúan con otros nuevos; los contratos temporales encadenados, de tal forma que el empresario no tenga que dar vacaciones ni indemnizaciones por despido al trabajador; y el trabajo ilegal, sin contrato, o con contratos que no se ajustan a la realidad, de tal forma que el trabajador carecen de cualquier derecho en absoluto.
La precariedad laboral está más vigente en determinados colectivos, entre ellos los jóvenes (con o sin cualificación), las mujeres y todas aquellas personas en exclusión social.
La precariedad laboral femenina, es especialmente grave dado su carácter estructural y continuo, marcado por las bajas tasas de actividad y empleo, en torno a diez puntos inferior a la media europea y muy lejos del compromiso del 60% acordado para el 2010 en la Cumbre de Lisboa.
Los perjuicios que causan este tipo de empleo son múltiples:
- Inestabilidad laboral.
- Incertidumbre de futuro. No poder hacer planes
- Falta de motivación y de superación en las tareas a desarrollar. Se trabaja para cumplir, sin expectativas de superación.
- Los trabajadores pierden sus derechos como tales, quedando con frecuencia sin protección frente a accidentes, enfermedad, etc. y viéndose obligados a cumplir con jornadas laborales excesivas.
- Las entidades financieras tienen dificultades para conceder créditos, al no tener ninguna seguridad de que sus clientes vayan a poder pagarlos. Esto ha hecho aparecer hipotecas con seguro de desempleo.
- Las empresas que no utilizan esta práctica sufren la competencia desleal de las que sí lo hacen
- No tener recursos estables. Dependencia de la familia.
- Falta de equidad en los salarios entre hombres y mujeres
- Pérdida continuada de derechos.
- Causa de accidentes de trabajo.
- Acoso sexual y laboral, mobbing.
- Pobreza encubierta.
- Vivir para trabajar.
Nuestra sociedad tiene que valorar los recursos humanos y no tanto el beneficio final.
La Asociación debatirá sobre este tema el miércoles 3 de Mayo. Si quieres puedes dejar tu comentario.
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Campanilla dijo,
Mayo 2, 2006 a las 8:48
Hola, amigas, os encuentro por la Red y este debate, en estas fechas es muy típico, lamentablemente, por la situación actual de desempleo que vivimos en Salamanca (culpa tienen todos los partidos), los contratos temporales que es lo mismo que la flexibilidad que ahora pretenden potenciar, los horarios desorbitados, las horas extras, los trabajos infravalorados (en sueldo), el paro juvenil y femenino, y todo ello agravado por la sociedad en que vivimos (desplazamientos, horarios, consumo…) con lo que poder vivir en familia, tener una vida cultural, descansar, desarrollarse y socializarse se convierte en virtud o en suerte dependiendo de quien lo consigue.
Enhorabuena por la web y la oportunidad que dáis.
Concha dijo,
Mayo 4, 2006 a las 9:58
Por la proximidad con el 1º de Mayo, convendría analizar entre otras cosas el tema de los “horarios laborales”, asunto en el que están de acuerdo los expertos de casi todos los países en dos puntos que desde mi punto de vista son fundamentales:
1- Que no por mucho trabajar se es más competitivo.
2- Que hay que buscar la fórmula que permita la verdadera y real conciliación de la vida laboral y familiar.
De la relación entre las horas trabajadas y la productividad no existen estudios fiables, pero sí está claro que las largas jornadas de trabajo queman y desmotivan a largo plazo, esto explicaría que los españoles, trabajando más horas que los europeos tengamos una de las productividades más bajas.
Y en cuanto a la conciliación de la vida laboral y familiar los gobiernos tienen una asignatura pendiente, partiendo de algo fundamental y es que la conciliación es una cuestión de derechos humanos que afecta y no se debe olvidar, a los dos miembros de una pareja y que garantiza la estabilidad de una familia y por lo tanto de toda la sociedad.