03.10.06
Debate: “La Europa del Siglo XXI”
Ante los últimos acontecimientos protagonizados por integristas musulmanes que tienen como punto de partida el discurso del Papa Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona y la retirada en Berlín de la ópera de Mózart, Idomeneo, ante posibles represalias islámicas. La Asociación va a celebrar un debate en el que se valorará la libertad de expresión y la tolerancia como forma de convivencia entre los pueblos.
A modo de introducción:
Europa y España están viviendo dos procesos interrelacionados: el envejecimiento de la población autóctona y el peso creciente de la población inmigrante y sus descendientes. Según Naciones Unidas de aquí a medio siglo la decreciente población europea necesitará entre 47,5 y 78 millones de personas para mantener su actual estructura laboral.
En España la baja tasa de natalidad situada muy por debajo del 2,1 niños por mujer, tasa requerida para la reproducción de la población, sitúan a la inmigración en una necesidad económica. Sin inmigrantes no habría suficientes activos para sufragar los gastos de los inactivos, con un mayor número de jubilados y población por encima de los 80 años.
Los contrarios a la inmigración no se dan cuenta de que sin inmigrantes nuestra economía y nuestra sociedad no podrían funcionar. No sólo porque aceptan trabajos que nadie quiere sino porque sin ellos no habría suficientres brazos productivos.
Pensar que la inmigración se produce solamente porque los ciudadanos de países pobres quieren ir a países ricos es un gran error. Si bien este es el motivo de fondo, no podrían hacerlo si no vivieran en un mundo donde los desplazamientos de personas son cada vez más fáciles y por la existencia de oportunidades en los países que los necesitan. ¿no creéis que si sólo se tratase de riqueza, no existen países más ricos que España?
En otros países la inmigración masiva ha contribuido beneficiosamente al desarrollo económico y a colocarlos en primera línea en los frentes culturales y tecnológicos.
España necesita nueva sangre, nuevas ideas, nuevas maneras de hacer las cosas que se combinen con las formas culturales autóctonas para dar lugar a nuevos estilos y a un nuevo modo de pensar y de hacer. Por otra parte, los países beneficiarios de este fenómeno deben facilitar en todo lo posible su integración de forma que se produzca un enriquecimiento mutuo
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Juana dijo,
Octubre 4, 2006 a las 9:33
Vienen, a Canarias, o a Almería, pero no vienen a Canarias, ni a Almería. Ni siquiera vienen a España, ni a Europa. Ellos vienen al primer mundo, esté dónde esté.
Tienen tan poco que perder que se lanzan a la “aventura” como hicieron nuestros antepasados cuando fueron a Alemania, a Francia, a sudamérica… existe un efecto salida, si de efectos hablamos, tremendo. Y unas mafias repugnantes, no lo olvidemos.
¿Si alguna persona, española de nacimiento, hubiera nacido en Mauritania, en la Mauritania actual, no desearía salir de allí? ¿No incitamos a nuestros hijos a buscar trabajo fuera de Salamanca porque en Salamanca no lo hay? Nuestros hijos también son, o serían, inmigrantes, allá donde fueran.