17.01.08
Debate “El consumo en Navidad”
Según un estudio de la Federación de Consumidores cada español se gasta una media de 833 € en las fiestas navideñas. El consumo en estos días se centra principalmente en la compra de regalos y juguetes (244 € por persona), seguido del ocio y la diversión. En comidas nos gastamos 227 €. A pesar de las recomendaciones que nos da la Federación de consumidores para gastar en función del presupuesto y comprar sólo lo necesario comparando la relación calidad-precio, haciendo un uso racional de las tarjetas de crédito, y a pesar de las buenas intenciones de gastarnos menos que el año anterior, nos metemos en una rueda donde casi siempre perdemos el norte y compramos de forma compulsiva; todo nos parece poco y la mayoría de las veces nos sobra demasiado. Me pregunto cómo se tienen que sentir esas personas, y estoy pensando en inmigrantes, indigentes o personas que viven por debajo del límite de la pobreza y que ven ese derroche excesivo de luces, escarates, comercios… cuando a ellos les falta tantas cosas para vivir dignamente
Cada año la campaña publicitaria navideña comienza antes, con más de un mes de antelación a la llegada de las fiestas, lo que supone un derroche en luces todavía mayor. Sólo el Ayuntamiento de Madrid se gasta en iluminación más de 3,5 millones de euros. Esto tiene unas consecuencias ambientales y sociales graves para el medio ambiente.
En una sociedad capitalista, basada en el consumo, es difícil no caer en sus redes ya que el mercado dispone de unas estrategias de venta donde nada queda al azar: la disposición de las estanterías, el uso de ofertas, utilizar personajes famosos como promoción de determinados productos, la música de fondo o la intensidad de la luz, son recursos utilizados para estimular el impulso comprador. La colocación de los productos en las vitrinas tampoco es arbitraria y responde a una política de marketing
Una de las principales actividades de ocio de los jóvenes consiste en ir de compras. Cada vez resulta más difícil disfrutar del tiempo libre sin que haya consumo de por medio. Los medios de comunicación principalmente la televisión nos educan para ello. Los centros comerciales se han convertido en espacios de ocio en los cuales el consumo ocupa un eje fundamental, hasta el punto de convertirse en una forma de ocio más. Son sitios apartados, alejados del centro urbano, con accesos rápidos y con posibilidad de aparcamiento, donde las familias pasan muchas horas.
El consumir entra dentro de la psicología humana, pero ¿es moral y justo este sistema que aliena al ser humano creándole una necesidad continua de consumir?, que no le lleva a la felicidad, sino que genera insatisfacción. ¿No nos quedamos, la mayoría de la veces, en la sensiblería y las ternura fácil, rememorando una fiesta cristiana, que poco tiene de consumo insolidario y de cenas opíparas de Nochebuena?
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