Viaje a Ponferrada. Las Médulas y “Edades del Hombre”



A las siete de la mañana, noche cerrada todavía, salimos hacia Las Médulas, nuestra primera visita. Nos impresionó a todas el paisaje, el color de las montañas, y sobre todo el ingenio del que se servían los romanos para extraer el oro de las mismas: Ruina mon- tium, unos túneles que horadaban las montañas de forma tal, que al llenarlos de agua a presión, reventaban la montaña, arrastrando en su caída gran cantidad de piedras y tierra de la que conseguían sacar el oro lavando las arenas con las bateas, un sistema que todavía sigue vigente. Nos explicaron en el Aula Arqueológica el sistema que tenían para organizar las ciudades que estaban asentadas alrededor de los yacimientos, los canales para llevar el agua a las mismas, los oficios que se ejercían en cada una de ellas, monedas de la época y lo que se podía comprar con cada una de ellas; un prodigio de organización que no hemos superado a pesar de los siglos.

Por la tarde visitamos Las Edades del Hombre, que con el lema “Yo camino” es la décimo cuarta edición de las mismas. Está dividida en ocho capítulos: Red de caminos, El cansancio del camino, Caminos de la Iglesia, Palabra compartida, Encuentro del camino, Testigos del camino, Camino de Santiago y Yo estoy con vosotros. Todos ellos muestran obras de arte de Castilla y León, en las que como era costumbre hace siglos, cuando la gente no sabía leer, aprovechaban las esculturas y pinturas para hacer una catequesis visual que fuera comprensible a todas las personas. Hay obras muy buenas del Maestro de Astorga, Bartolomé Hernández, Felipe Gil de Mena, obras del taller de Berruguete y muchos anónimos, ya que muchos autores no firmaban sus obras. Llama la atención una pila bautismal del siglo XII-XIII, tallada en piedra caliza, que es una maravilla.

Mucha profusión de obras de arte, como en las ediciones anteriores, que gracias a estas muestras podemos ver.

Pero la novedad de esta muestra radica en el Camino de Santiago, que los visitantes pueden recorrer simbólicamente, gracias al túnel “Puente de las estrellas”. Es un puente elevado que salva la distancia entre las dos iglesias sedes de la exposición, sin tener que abandonar en ningún momento la misma. Mide 250 metros de largo, parte de la Basílica de Nuestra Señora de la Encina, se eleva unos 7 m. por encima de algunas viviendas, y llega hasta la Iglesia de San Andrés, último capítulo del Camino.

Fue, como todos, un viaje muy instructivo, y además gozamos de un tiempo estupendo, que eso también ayuda a la hora de visitar Las Médulas.

Maribel Borrajo

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Pertenece a Visitas culturales publicado el 02.11.07 a las 19:42 por Festejos